En comunión filial
Por Cardenal Raúl Primatesta (*)
(*) Extractos de sus palabras a Juan Pablo II en la reunión con el episcopado nacional.

“Frente a esta nueva sociedad coyuntural que se avecina y se va delineando cada día, la iglesia guiada por los obispos debe señalar en cada lugar el genuino camino del Evangelio en comunión con Pedro, y ante los signos y circunstancias de los tiempos. Una dolorosa experiencia nos va enseñando que no es fácil discernir los caminos concretos y que nuestras limitaciones son muchas. Más allá de la buena voluntad y rectitud evangélica con que hemos querido trabajar, tanto nuestra debilidad y pecados cuanto los ataques del demonio nos insidian por todas partes para insinuar la división o el disenso restando así eficacia a la Palabra que debe ser anunciada en la misión salvífica integral de la Iglesia, que vive la riqueza de la unidad en la variedad y pluriformidad, rechazando la pluralidad de posiciones subjetivas yuxtapuestas que atentan contra la identidad, como claro signo de Cristo para la salvación del mundo (cfr. Sínodo 85.11.C.2).
Por eso hoy nosotros los obispos de Argentina consientes de nuestras necesidades, pero reconociendo los grandes beneficios y gracias que Dios ha concedido a nuestra Patria, nos reunimos aquí justo a Vos, Beatísimo Padre, reafirmando nuestra invariable comunión y obediencia filial, dispuestos con sincero corazón a escuchar vuestras palabras y enseñanza, porque la antigua tradición de la Iglesia nos recuerda que Cristo habla por boca de Pedro.
Pero antes, como presidente de la Conferencia Episcopal y en nombre no sólo de mis hermanos los obispos sino que interpretando el sentir de todo el pueblo de la Patria, tanto el ineludible y sagrado deber de agradeceros la generosidad con que asumisteis la gravísima exigencia de la mediación por el diferendo de la zona austral, que culminó con el Tratado de Paz entre Argentina y Chile.
Es fácil deciros “Gracias”; una simple palabra, casi convencional en la circunstancia, pero es la sangre de nuestros jóvenes que hubiera sido derramada en lucha fratricida y que hoy anima sus corazones y alienta la vida de nuestras familias, la que os dice “gracias” por esa paz que nos disteis y que nos comprometemos a conservar para construir la civilización del Amor.

En ella capea la Cruz de la Evangelización de América latina marcando la triple vertiente de la misión a cumplir por la conversión a Dios, el anuncio del Evangelio y la reconciliación de los hermanos para salvar al mundo del Amor.
Esa Cruz nos recordará que por dos veces vino a nosotros el papa Juan Pablo, como Padre y Maestro, para afianzar nuestra fe, suavizar nuestros dolores, alentar nuestra esperanza y mostrarnos los caminos de la verdadera cultura en la Civilización de los hijos de Dios, que es AMOR.
Beatísimo Padre: en nombre de los obispos y sus comunidades, en nombre de los hombres y mujeres de buena voluntad en la Patria, sencillamente: Gracias porque siempre estáis con nosotros. Gracias porque vinisteis, y que María de Luján ilumine vuestro camino.
Notas
(1) Carta a la Nación Argentina fechada el 25 de mayo de 1982.
Fuente: Juan Pablo II entre nosotros - Libro de Oro de una visita Inolvidable - Edición Extraordinaria revista Esquiú. Abril 1987 página 16.
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